50 FORMAS DE AUTOAYUDA (3): La consolación de la filosofía

September 27, 2006

La consolación de la filosofía,  Boecio.

 

Es difícil sobreestimar el lugar de la obra La consolación de la filosofía en el canon de la autoayuda.

A pesar de que Boecio no es un nombre muy conocido actualmente, durante la Edad Media su trabajo fue segundo en popularidad sólo por detrás de la Biblia.

 


Contexto histórico

 

La vida de Boecio se extiende aproximadamente entre los años 480-525 d.C., es decir, es un hombre del siglo VI.

Ya desde principios del siglo V diversos pueblos bárbaros habían comenzado a traspasar la frontera occidental del Imperio Romano, en incursiones que fueron primero de saqueo pero que van deviniendo en asentamientos permanentes dentro de ese mismo Imperio.

Además en el Imperio Romano fue arraigándose el cristianismo de forma tan evidente que en el transcurso del solo siglo IV pasamos de las persecuciones de Diocleciano al Edicto de Tolerancia de Constantino y a la elevación plena de la religión cristiana como religión del Estado por parte de Teodosio.

Entonces el Imperio se encuentra dividido en el este con capital en Constantinopla y el oeste con capital en Ravena.

Aunque realmente se mantuvieron la mayor parte de las antiguas instituciones romanas, Italia estaba regida por un bárbaro , el ostrogodo Teodorico.

En cuanto a la cultura, a principios del siglo V nos encontramos todavía autores que pasarán a los siglos siguientes parte del saber clásico, ante todo San Agustin, pero también San Jerónimo (traductor de la Biblia). Sin embargo todos estos nombres se amontonan en las tres primeras décadas del siglo y sería muy difícil encontrar autores de relieve en las décadas más sombrías de las conquistas bárbaras. Sólo cuando a finales del siglo V y comienzos del VI Odoacro y luego su sucesor Teodorico imponen un mando firme en Italia, se crearán las condiciones para un resurgimiento de la cultura. Aparecen entonces nombres como el de Boecio.

 

Biografía

 

La vida de Boecio fue de un gran privilegio.

Anicio Manlio Severio Boecio nació en Roma en la familia aristocrática Anicii (que dio dos emperadores y un Papa).

Habiendo quedado huérfano fue adoptado por la aún más poderosa familia del senador Símaco, que había sido cónsul con Odoacro. En este ambiente se le ofrecieron a Boecio todas las facilidades para adquirir una esmerada educación, plena de oportunidades que lo llevaron a él mismo al consulado en el año 510, cuando todavía tenía poco más de veinte años.

Se casó con Rusticiana, hija de Símaco, con quien tuvo dos hijos, Símaco y Boecio, que llegarían a su vez al consulado en el 522.

Además de ser el pilar del senado romano y de la sociedad, Boecio era valorado como erudito y escribió traducciones y comentarios de Aristóteles lo que mantendría la cultura clásica viva en al Edad Media. Pero su objetivo de traducir todos los trabajos de Platón y Aristóteles y armonizar sus ideas en un único trabajo nunca fue terminado.

También en el año 522 Boecio fue nombrado Maestro de Oficios, un ministro directo del rey con funciones administrativas y jurídicas de la corte de Teodorico.

Boecio acumulaba mucho poder lo que despertó los celos del partido filogótico que lo acusó de conspirar a favor del Imperio Bizantino.

Fue encarcelado, torturado y decapitado en Pavía en el año 525.

 

OBRA

 

Una vida en la que lo había tenido todo yacía ahora en ruinas. ¿Cómo podía ahora su amada filosofía ayudarle?

Esta terrible situación le hacía el único capaz de contestar a esta pregunta, y fue precisamente en prisión esperando a la muerte cuado escribió “La consolación de la filosofía”.

 

La obra está estructurada en cinco libros y el estilo que se emplea es la sátira Menipea que consiste en alternar prosa con poesía creando un estilo literario despreocupado y muy popular en aquella época.

 

El desarrollo de la obra corresponde en efecto a un intercambio dialogal entre la filosofía y Boecio, aquella como maestra, éste como discípulo; aquella como sanadora, éste como enfermo.

El libro comienza cuando un prisionero abatido en su celda (que representa al mismo Boecio) es visitado por una aparición fantasmagórica, la señora Filosofía. La Filosofía consuela a Boecio en su desgracia y lo instruye sobre la felicidad.

 

En el primer libro Boecio habla de su felicidad anterior y se queja de su desgracia. Le pregunta a la filosofía si le ha abandonado.

El peor género de desgracia es haber sido feliz” dice Boecio.
La melancolía no es sino el recuerdo de la felicidad perdida. Representa la venganza del pasado, un refugio de patanes, un estado débil y evanescente que mas que una promesa de felicidad constituye un verdadero tormento.

Ésta le contesta “No es tiempo de lamento sino de poner remedio”. “Si esperas la acción que guarnece es preciso que descubras la herida “. La filosofía formula una serie de preguntas sobre el carácter de los humanos, la finalidad de la creación y el gobierno del mundo, que el autor no sabe contestar y establece un diagnóstico sobre su estado anímico.

La primera pregunta que le hace la filosofía es que si él cree que los actos del mundo son puramente accidentales o si están guiados por una fuerza racional. A lo cual responde Boecio que sí hay una fuerza racional que es Dios como creador de todo.
Entonces la filosofía concluye que teniendo esos sanos pensamientos no sabe como puede estar enfermo, así que continua haciéndole un examen más profundo y le formula una segunda pregunta: ¿ eres capaz de decirme con que medios dirige Dios el mundo?.
Boecio no entiende la pregunta, y así descubre la filosofía que dentro de él se ha infiltrado un gran vacío, y éste es a consecuencia de sus emociones.
La filosofía le pregunta ahora que si recuerda cual es la finalidad de las cosas, y él le responde que lo sabía pero que lo ha olvidado a causa de tanto dolor. La filosofía no entiende que si sabe el principio de las cosas, que es Dios, ignore el destino de éstas.
Así que la filosofía ha averiguado otra causa de su enfermedad, la principal, que él ha dejado de saber qué es lo que el mismo era. Ella le dice que ha encontrado el origen de su mal y el medio para devolverle la salud, así que le dice: lamentas ser desterrado y despojado de tus bienes porque te ha turbado el olvido de ti mismo.
La filosofía trata de calmar a Boecio diciéndole que aún la naturaleza no lo ha abandonado, y que cree que lo más importante para su salvación es saber como está regido el mundo, ya que cree que está sometido a la razón divina y no a los accidentes del azar. Le dice que a partir de saber esta pequeña diferencia logrará poco a poco su salvación.

 

El tema central del segundo libro es la Fortuna. La filosofía comienza a darle argumentos razonados por los que no debería maldecir a la Fortuna.
La Fortuna va y viene cuando quiere y por eso nunca se debe contar con ella. El prisionero ha asociado la felicidad con su elevada posición social, su fama, y riqueza pero la filosofía le discute que esas cosas sean la fuente real de felicidad si le han llevado a la situación en la que está. Si uno depende de la Fortuna debe esperar tanto su partida como su llegada, igual que las estaciones llegan y se van, cambia como el día y la noche.

Al final del segundo libro Boecio replantea la cuestión inicial y encuentra también que el origen del bienestar se encuentra en nuestro interior: “¿Por qué buscais, mortales, fuera una felicidad que se encuentra dentro de vosotros? El error y la ignorancia os confunden. Te mostraré brevemente el punto cardinal de la felicidad suprema. ¿Hay para ti algo más valioso que tú mismo? Nada, dirás. Por tanto, si eres juicioso poseerás lo que nunca querrías perder ni la fortuna podrá quitarte.”

 

El tercer libro desarrolla un análisis crítico de la idea concreta de felicidad humana: las riquezas, los honores, el poder, la gloria y el placer para acabar concluyendo que:

Hay bastante con haberte mostrado, hasta aquí, la imagen de la felicidad engañadora; si tú la observas con perspicacia ya empieza a ser hora de hacerte ver, de aquí en adelante, cuál es la verdadera. Pues bien, veo de sobra, dije, que ni con riquezas puede nadie alcanzar la autarquía, ni con reinos el poder, ni con dignidades el respeto, ni con gloria la fama, ni con placeres la alegría.” Es decir, que la auténtica felicidad, por tanto, es aquella que lleva a la perfección al autárquico, al poderoso, al reverendo, al célebre y al regocijado. Esta bienaventuranza auténtica se encuentra en aquello que es principio de todo, el bien supremo, el origen del movimiento, una realidad sólida y perfecta, Dios. Si afirmamos pues que Dios es precisamente el bien supremo y la plena bienaventuranza, a la vez que el hombre es soberano respecto a su felicidad, como consecuencia de ello podemos deducir que nadie será bienaventurado si no es al mismo tiempo Dios por medio de una buena actuación, que es, en sí misma, la sustancia del ser supremo y de la bienaventuranza.

La filosofía hace ver al prisionero que el mayor bien que podemos buscar es Dios y que la persecución de las cosas externas incluida la fama, las riquezas o el poder impiden alcanzar esa fuente de felicidad.
A diferencia de la Fortuna , Dios no cambia , y es accesible mirándose en el interior de cada uno. Paradójicamente el que busca conocer a Dios alcanza el conocimiento de sí mismo.
El prisionero se queja de que a menudo el mal triunfa sobre el bien pero la filosofía argumenta que si el mal consigue su fin nos vuelve como animales, mientras que si triunfa el bien, nos eleva por encima del ser humano al nivel de dioses. Así que realmente el mal nunca triunfa.

 

La obra se cierra con un disquisición entorno a las tres fuerzas que pueden mover la actuación humana:
-    el azar
-         el libre albedrío
-         la Providencia divina
El libro hace grandes preguntas acerca de la Providencia y del deseo de libertad. Dice que no hay opción en el universo, que la Providencia ordena todo perfectamente. El prisionero pregunta: ¿por qué los hombres tenemos el anhelo de libertad? La filosofía le explica que Dios ve en el presente los hechos futuros procedentes de una libre elección. Dios sabe lo que sucederá si tu haces una elección particular, pero no interfiere en esa elección a menos que se le pidas su ayuda.
El prisionero aprende que mientras que la Providencia organiza sin esfuerzo el universo como un todo, el Destino se centra en el movimiento individual de las personas en el tiempo. Una persona que vive cerca de Dios vive perfectamente de acuerdo con la Providencia y puede depender de ella para ayudarse. Una persona que cree que es dueña de sí misma está totalmente atada a su destino y tiene contrariamente menos control sobre su destino.
El que aprecia con calma, conoce la importancia de la Providencia, la persona que sólo capta el alboroto y el caos únicamente ve la crudeza del destino.

 

Por último decir que el libro fue hecho para seducir al lector y que aceptase los argumentos tanto por su brillantez como por su consuelo.
La pregunta central es acerca del anhelo de liberad que aunque puede parecer al principio demasiado intelectual es en realidad el centro de la ética de autoayuda.
¿Cómo? Siendo libre de mente aunque tus condiciones externas no lo sean. Lo cual Boecio considera es la esencia de la madurez.
Él muere con el conocimiento de que vivimos en un universo con un sentido y que le ha sido concedida la apertura de mente para apreciarlo.

 

La consolación inspiró a Dantes, Chaucer y fue traducida a varios idiomas.

El libro ayuda a inspirar la piedad y la introspección ( propias de la Edad Media), habla directamente a los lectores cualquiera que sea su edad ofreciéndoles un consejo inmediato, consuelo e inspiración. Es históricamente un manual para enfrentarse a la adversidad, y es de hecho una de las discusiones más profundas sobre la naturaleza de la felicidad que se pueden leer.

Verónica Martínez Vidal

Comments »

The URI to TrackBack this entry is: http://vidaysalud.blogsome.com/2006/09/27/50-formas-de-autoayuda-3-la-consolacion-de-la-filosofia/trackback/

No comments yet.

RSS feed for comments on this post.

Leave a comment

Line and paragraph breaks automatic, e-mail address never displayed, HTML allowed: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>



Anti-spam measure: please retype the above text into the box provided.


Anti-spam measure: please retype the above text into the box provided.