Inteligencia emocional 1 y 2: Introducción y AUTOESTIMA.

September 27, 2006

Inteligencia emocional: Por qué puede ser más importante que el Coeficiente Intelectual

“La vida emocional es un campo que, como las matemáticas o la lectura, puede manejarse con mayor o menor habilidad, y requiere su particular conjunto de aptitudes. Y cómo de experto es una persona en esto, es crucial para entender por qué una persona prospera en la vida, mientras que otra, de igual intelecto, se echa a perder: la aptitud emocional es una ‘meta-habilidad’, que determina en qué medida podemos utilizar cualquier otra de las habilidades que tenemos, incluyendo la inteligencia bruta.”

Este artículo resume y comenta un libro de auto-ayuda de mucho éxito en los últimos años: Inteligencia Emocional de Daniel Goleman.

Los investigadores han ido expandiendo el concepto de “inteligencia” durante los últimos años, pero este libro se puede decir que ha introducido la idea de “inteligencia emocional” dentro de lo convencional.
Durante un tiempo se le dio mucha importancia al test de CI para medir la inteligencia e intentar predecir el éxito, no obstante, al margen de que sea realmente capaz o no de medir algo, su verdadera función ha sido la de restringir oportunidades y perjudicar el autoestima de muchas personas. En realidad, las habilidades emocionales son estadísticamente más importantes para tener éxito en la vida.

Inteligencia emocional se puede resumir en tres fundamentos:

Mediante la aplicación de la inteligencia a la emoción, podemos mejorar mucho nuestras vidas.
Las emociones son costumbres, y como cualquier hábito, pueden socavar nuestras mejores intenciones.
- Prescindiendo o “desaprendiendo” algunas emociones y desarrollando otras, podemos ganar control sobre nuestras vidas.

Comentario de algunos contenidos del libro:
La primera parte del libro habla de las emociones compulsivas. La fisiología y la estructura del cerebro son un resto de la antigüedad, de cuando la supervivencia física lo era todo. Este cerebro está diseñado para “primero actuar y después pensar”, lo cual era muy útil para esquivar una lanza o ante un encuentro con un mamut furioso. Es decir, que somos personas del siglo XXI, con el cerebro de los habitantes de las cuevas, por lo que el autor nos habla de “asaltos emocionales” que pueden desencadenar de forma impulsiva, por ejemplo, un asesinato, incluso de un cónyuge de muchos años.

La segunda parte del libro habla de que el problema no son las emociones en sí, sino su uso apropiado en la situación adecuada. Una frase de Aristóteles dice: “Cualquiera puede enfadarse, eso es fácil. Pero enfadarse con la persona adecuada, en la justa medida, en el momento adecuado, con el propósito adecuado y de la forma correcta, no es fácil.”

Otra parte interesante establece el vínculo entre emoción y moralidad. Hay dos cualidades básicas en la inteligencia emocional (como concepto, no hablo del libro), y que por tanto son atributos básicos en una persona moral: el control del impulso y la compasión.
-          Si una persona no controla su impulsividad, su más profundo sentido de sí mismo saldrá perjudicado. El autor dice una frase muy interesante al respecto: “el control de los impulsos es la base de la voluntad y el carácter.”
-          La compasión es posible gracias a la habilidad de valorar lo que piensan y sienten los demás.

Un capítulo muy interesante y que ha tenido mucha transcendencia es el dedicado al mundo del trabajo, en el cual son vitales otras dos cualidades importantes de la inteligencia emocional: la perseverancia y la capacidad de auto-motivación. Está comprobado que si se trabaja la inteligencia emocional, el optimismo, y se consigue que los trabajadores se apasionen por lo que hacen, se incrementa enormemente el rendimiento. Por el contrario, el trabajo será miserable si se convierte en una lucha de egos, por lo que es también importante crear armonía entre los trabajadores.

En la última parte del libro, se expone la necesidad de que las habilidades de la inteligencia emocional sean parte del temario enseñado en los colegios, y la importancia de que los niños aprendan a tratar con sus emociones constructivamente y a resolver conflictos.

Conclusiones:
Teniendo en cuenta la extraordinaria plasticidad de los circuitos cerebrales y nuestra habilidad para moldear la experiencia de nuestras emociones, una de las conclusiones más importantes es que “el carácter no es nuestro sino”. No estamos sujetos a nuestros hábitos de pensamiento y emoción, incluso aunque parezcan una parte inmodificable de nosotros.
La conclusión más fascinante del libro es que la autoconciencia y el control de las emociones a gran escala podrían llevar a la evolución de las especies. El autor argumenta esto diciendo que solemos creer que el odio, la ira, la desconfianza, etc, son “sólo humanos”, pero estas emociones negativas parecen estar ausentes en los que él considera “los mejores seres humanos del último siglo”, como la madre Teresa o Ghandi. Es decir, que estas personas consiguen controlar sus emociones, y no que sus emociones los controlen a ellos, y eso les hace mejores personas.

Irene Sánchez Rivero

Igor Bláha
Autoestima (self-regard)
¿Qué es?
La autoestima es la primera de las quince competencias que componen la inteligencia emocional. El libro Emotional Intelligence in Action define este concepto como el quererse a uno mismo aceptando los propios logros y limitaciones, o también como la habilidad de respetarse a uno mismo como básicamente bueno. Es por tanto una actitud positiva hacia la propia persona.
¿Qué importancia tiene?
La autoestima dirige en gran parte nuestro comportamiento y nuestra forma de relacionarnos con el mundo exterior y con los demás. Una buena autoestima nos permite encontrar más fácilmente soluciones para problemas de la vida cotidiana. Esto también funciona al revés, es decir, conseguir un éxito o superar un reto contribuye a aumentar nuestra autoestima.

¿Cómo se forma?
Es aproximadamente a los cinco años de edad cuando los niños empiezan a darse cuenta del entorno que les rodea y de cómo les percibe la gente alrededor. La a., y la personalidad en general, se forman a partir de tres preguntas principales:

-         ¿Qué piensan los demás que soy?

-         ¿Qué creo yo que los demás piensan que soy? (interpretación subjetiva)

-         ¿Qué creo yo mismo que soy?

Dependiendo de la importancia que cada persona dé a cada una de estas preguntas, puede tener mayor o menor consideración de sí misma. De esto se deduce que uno de los factores que determinan la formación de esta cualidad es la familia, junto con el ambiente social, económico, religioso, cultural, etc., que originan una serie de experiencias, valores, actitudes y objetivos que en conjunto constituyen la personalidad y la autoestima de cada uno. Ésta a su vez está muy estrechamente relacionada con otras competencias de la Inteligencia emocional, en especial con la autoconciencia.

Para formar una buena y sana a. es por tanto preciso conocerse a uno mismo. Es necesario hacer una autoexploración de las cualidades y defectos que uno posee, sin olvidar aspectos positivos ni negativos y aprender a convivir con ellos. Si esto se consigue, una de las manifestaciones es la coherencia entre el comportamiento exterior y los valores interiores. Es decir, si tenemos una a. alta, no tenemos problemas de hacer y decir lo que pensamos. Y así también podemos entender mejor la parte inconsciente e involuntaria de nuestro comportamiento. Esto nos lleva a tener una personalidad más rica y flexible que se puede adaptar mejor a nuevas circunstancias, a tener  mayor confianza en nosotros mismos, mejor capacidad de establecer y mantener relaciones con los demás y una mayor calidad de vida en general. Tampoco hay que exagerar la a. individual, porque podría terminar en un narcisismo y la exageración excesiva de la  propia persona.

La a. baja
Las razones principales por las que una persona puede tener la a. baja son las ya mencionadas. Es decir, un ambiente familiar defectuoso, en el que los niños son tratados como objetos manipulables, se les ridiculiza o se les hace sentirse inferiores, es uno de los factores desencadenantes. Otro motivo podrían ser sentimientos ocultos o no resueltos del pasado que estas personas terminan por dirigir hacia sí mismas. Finalmente, son muy importantes aspectos la mala comunicación y el deseo de compararse con los demás, resaltando las cualidades que uno no posee.

Tratamiento
Los consejos para subir la a. son muchos. Algunos ya los hemos mencionado, aquí cito tan solo unos cuantos ejemplos:

•Escúchate a ti mismo más que a los demás

•Date una oportunidad y reconoce tus cualidades
•Acéptate tal como eres
•Cuida de ti mismo/ a
•Atiende tus necesidades
•Descubre y reclama las virtudes que te faltan

Si queréis orientaros qué autoestima. tenéis, podéis realizar un test en la página web www.psicoactiva.com 
 

1 Comment »

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  1. Muy buen aporte. Me parece excelente el articulo, ademas creo que la inteligencia emoncional mas aya de hacernos triunfar en la vida nos da una vida de plena felicidad y armonia.

    Comment by luis — December 10, 2006 @ 11:08 am

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