50 FORMAS DE AUTOAYUDA (5): La Realidad Mágica
September 28, 2006LA REALIDAD MÁGICA: creando milagros día a día
< ?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />Dyer utilizó esta expresión paradójica para decirnos que todos podemos hacer magia, y hacer milagros, tan sólo cambiando la manera de definir nuestra existencia. El libro enseña a desarrollar conocimientos de quién eres y qué eres capaz de hacer. En este alto nivel de conciencia, tu propósito en la vida será claro, las relaciones espirituales y las decisiones se tomarán con facilidad.
Hay, pues, tres formas de alcanzar la iluminación:
· A través del sufrimiento (también llamada ¿por qué yo?): un evento ocurre; sufrimos; y a prendemos.
· A través de los resultados: tenemos metas y ambiciones que dan sentido a nuestra vida, una vez conseguidos, lo único que nos mueve es buscar metas nuevas y resultados mejores.
Ninguna de las anteriores nos convierte en magos capaces de obrar milagros en nuestra vida.
· A través del propósito: todo en el universo tiene un propósito, y viviendo de acuerdo con nuestro verdadero propósito, caminamos hacia él, haciendo milagros.
“Hacer milagros”: hacer cualquier cosa que hayas podido considerar más allá de tus capacidades, por las limitaciones que creas tener, te servirá para crecer.
Una buena indicación acerca de si caminas con tu propósito es: si empleas mucho tiempo haciendo tu tarea, te dará mucho mas placer que ganar diez millones de dólares.
“La estupenda y gloriosa obra maestra de un hombre es caminar con un propósito” Montaigne.
“Nada puede ayudar más a una persona a superar o soportar los pesares, que la conciencia de tener una tarea en la vida”
· Aplazando los juicios (“tu no defines a la gente con tus juicios, tus juicios te definen a ti”)
· Desarrollando la intuición.
· Sabiendo que las intenciones crean tu realidad. ( la intención es la energía del alma que entra en contacto con tu realidad física)
· Entregándote al universo para que cubra todas tus necesidades.
· Separando lo que hacemos de la recompensa que nos pueda traer.
“la ambición se puede comer las uñas del éxito”
Nosotros no podemos desear que los milagros pasen, tenemos que dejarlos fluir a través de nosotros cuando estemos concentrados en lo que hacemos, más de en lo que nos pueda traer. Así, tendremos una intención relajada respecto al futuro, pero sin dejarlo interferir en nuestra tarea del presente.
Dyer dice que todas nuestras relaciones son parte de una necesidad divina; están hechas para existir, así que deberíamos tener cuanto más mejor. Tendríamos que tratar a la gente como regalos y no como muebles; Intentar ser amables en lugar de correctos; Dejar espacio y tiempo para renovar una relación.
También dice que desde que conocemos a una persona es un maravillosos misterio, y tenemos que dejar de entenderlos: We “honour the incomprehensible”
La prosperidad es sobre todo un estado de la mente: “ no hay un camino para la prosperidad, la prosperidad es el camino”.
La conciencia de la prosperidad se basa en la consideración de cuánto tenemos ya en abundancia. (ver el vaso medio lleno, en lugar de medio vacío)
Alude a una frase de J. Allen: “las circunstancias no nos hacen, nos revelan”
Analiza también la situación de pobreza: estas personas se fijan sólo en lo que les falta, y culpan a las circunstancias de sus situaciones difíciles. También dice que nunca se tiene bastante de lo que no se desea.
Seguir nuestro verdadero propósito es un camino seguro para entrar en el camino de la prosperidad, y a medida que progreses en él, serás dado.
NO somos piedras, podemos reinventar nuestra personalidad.
Una débil o persistente intuición interior sobre nuestras posibilidades sabe más de nosotros de lo que estamos dispuestos a admitir, aprécialo y déjalo crecer.
No te fijes es lo que te falta, sino en “we are it all alredy”: no proyectes al futuro cómo te gustaría ser, vive ese mismo deseo en el presente.
La reinvención de nuestra personalidad significa exponer más de nuestro verdadero y mejor yo al aire.
Una señora rica le enseña a su hijo lo feo que es tener las manos sucias; una señora pobre le enseñas a su hijo lo bonito que es tener la manos limpias” A. J.
