50 FORMAS DE AUTOAYUDA (8): Hillman, El código del Alma
October 5, 2006James Hillman (1926)
Nacido en 1926 en la habitación de un hotel en Atlantic City (Nueva Jersey), sirvió en el hospital de la Marina de EEUU entre 1944 y 1946 y como periodista del ejército americano en Alemania.
Tras la guerra pasó mucho tiempo en Europa, asistiendo a la Sorbona en París y al Trinity College en Dublín donde se estableció como analista privado.
En Zurich trabajó en el gabinete de Jung, desarrollando el concepto de la psicología que centra al hombre dentro de un gran contexto de mitología e ideas.
Ha escrito más de 20 libros y ha editado 3 revistas, ha defendido sus teorías en Yale, Harvard, Princeton….
Hoy en día vive en Connecticut y colabora con la universidad de California.
EL CÓDIGO DEL ALMA: EN BUSCA DEL CARÁCTER Y LA VOCACIÓN.
James Hillman, 1996
¿Existe un código para el alma, una secuencia de DNA en la que está marcado nuestro destino?….. Esta cuestión llevó al autor a investigar la vida de personajes como Judy Garland, Charles Darwin, Henry Ford, Kurt Cobain, Tina Turner y muchos otros, buscando aquello que les llevo a vivir como lo hicieron.
Su razonamiento sigue el mito de Platón, cada uno de nosotros llega al mundo con un destino, es lo que Hillman llama la teoría de la bellota: de la misma manera que el gran roble contiene en su interior las bellotas, dentro de cada persona existe un pequeño fruto, una imagen, esperando a ser vivida.
Hillman dice que la manera en la que cada uno de nosotros vemos nuestras vidas solo logra entorpecerlas. Nos encanta el romance y la ficción, pero sin embargo no aplicamos estos ideales a nuestra vida cotidiana; nos consideramos un resultado en el que nuestra existencia se reduce a la interacción entre la genética y el ambiente, nuestra manera de entender el tiempo, las relaciones causa efecto que nos llevan a actuar como lo hacemos, etc.
La idea de una imagen del alma tiene una larga historia en la mayoría de las culturas, sin embargo, la psicología y la psiquiatría contemporáneas la ignoran completamente. La imagen, el carácter, el destino, el genio, la vocación…. son conceptos muy profundos que, según Hillman, somos reacios a utilizar lo cual no disminuye su significado real.
La teoría de la psicoterapia lo vuelve todo sobre uno mismo: tú eres el que está mal. Lo que intenta decir es que si un muchacho tiene problemas o está desanimado, el problema no está simplemente dentro del muchacho; también está en el sistema, en la sociedad. Ha de existir un equilibrio, no se puede atribuir únicamente al entorno el afloramiento de determinadas capacidades, es necesario que éstas existan en cada persona; de la misma manera, si no existe un entorno que facilite la aparición de dichas capacidades es improbable que éstas afloren, siendo su destino final permanecer ocultas.
¿Quién son nuestros padres?Hillman hace una exposición brillante de lo que él mismo denomina el “error parental”, la creencia de que somos lo que somos debido a lo que son nuestros padres. La infancia es mejor entendida como la imagen que tenemos al nacer y que poco a poco va entrando en contacto con el ambiente en el que nos encontramos.
Para el autor, los padres deberían preguntarse “¿quién es este extraño que ocurre que es mi hijo?”, entonces tendrán mucho más respeto por el niño y tratarán de tener abiertos los ojos para las ocasiones en que el destino del niño pudiera mostrarse; las rabietas y las obsesiones extrañas de un niño deben entenderse en este concepto, quizás allí esté ocurriendo algo muy importante que los padres no habían advertido antes, algo relacionado con el destino que no necesita de ninguna psicoterapia.
Tratamos a los niños como si fueran una pizarra en blanco, como si no tuviesen su propia autenticidad, de modo que se les priva de la posibilidad de desarrollar sus capacidades guiados por su propio genio.
Es peor para el niño crecer en un vacío donde "lo que hagas está bien, estoy segura de que triunfarás". Esta es una manifestación de desinterés. Dice: "Realmente no tengo ninguna fantasía para tí". Una madre debiera tener alguna fantasía sobre el futuro de su hijo. Por lo menos aumentará su interés en su hijo. No se trata de convertir la fantasía en un programa para que el niño vuele en avión a lo largo del país. Eso sería la satisfacción de los propios sueños de los padres. Eso es diferente. Tener una fantasía, la cual el niño intentará cumplir o contra la cual se rebelará furiosamente, da al menos al niño alguna expectativa que cumplir o que rechazar.
Hillman cree que somos nosotros los que elegimos a nuestros padres, elegimos el óvulo y el espermatozoide, y por ende a sus propietarios, a nuestros padres.
Enamorarse.. El alma de cada uno llega a enamorarse dando rienda suelta a sufrimientos y deseos amorosos que se opondrán a la lógica; podemos encontrar gemelos que se separaron al nacer y que con el paso del tiempo se comprueba que usan el mismo gel de ducha o fuman el mismo tipo de tabaco, sin embargo, a la hora de enamorarse, de elegir un compañero, se establecen enormes diferencias.
Cuando Miguel Ángel pintaba sus retratos trataba de representar en ellos el alma del retratado, diferente para cada uno de nosotros; cuando nos enamoramos nos sentimos valientes porque somos capaces de revelar nuestros sentimientos más internos, un esbozo de nuestra alma. El encuentro de dos enamorados es un encuentro entre dos imaginaciones que se liberan ( lo que establecerá las diferencias entre los gemelos del principio ).
La mala semilla.
Existe también el alma malvada; Hillman dedica más de un capítulo del libro al fenómeno de Adolf Hitler, los hábitos del dictador proporcionan evidencias de que este hombre tenía un alma pérfida, la diferencia con otros personajes tratados en el libro radica en que en el caso de Hitler no sólo existía un alma cruel sino que además estaba envuelta en una personalidad que se adaptaba a ella. Con este razonamiento no se trata de justificar en ningún caso las terribles acciones derivadas de la tenencia de un alma de estas características, pero sí podemos llegar a entender mejor lo que lleva a un hombre a actuar de esta manera.
Lo que hace que un alma sea pérfida hasta tal punto es la obsesión de alcanzar la gloria.
Como sociedad debemos tener la voluntad de reconocer este tipo de conductas y encontrar las soluciones pertinentes para encauzarlas de modo que podamos llegar a conseguir fines menos destructivos.
Vivimos en un mundo de inocencia que desdeña la oscuridad. En concreto, la cultura popular americana no puede aceptar semillas que no estén edulcoradas; sin embargo, la inocencia atrae a la larga lo maléfico, Hillman dice: “ los que de forma natural están predestinados a ser asesinos suelen ser los compañeros secretos de los Forrest´s Gumps”.
Comentarios finales.
Tras haber analizado la vida de varias celebridades Hillman se formuló una pregunta: ¿existen almas mediocres?, su respuesta es negativa, podemos tener un alma buena, mala, herida, infantil, etc, pero no hay almas medias.
Picasso de definió a sí mismo no como un producto del trabajo, sino de su capacidad.
Estamos obesionados con llegar a un cielo imaginario cuando en realidad deberíamos ocuparnos del mundo en que vivimos y nuestro lugar en el mismo.
Como conclusión al libro, Hillman trata de que entendamos que la vocación de cada uno
se centra en la honestidad más que en el éxito, en el dar más que en recibir.SOFÍA SANTIÑO GÓMEZ 02/10/06
