PSI Práctica 2.- Empatía

October 6, 2006

Falta mucha gente por madnarme lo de esta práctica, iré colgando lo que tengo

Capítulo 7: THE PRE-MED AS A METAPHOR OF ANTIPATHY (Harold J. Morowitz)

El autor inicia su reflexión narrando su experiencia en la selección de un aspirante a un puesto en la facultad de Medicina. Se trata de un individuo con un gran expediente, muy seguro de sí mismo. Contesta de manera inteligente a las preguntas que le va haciendo sin tener relación directa sus respuestas con lo que él le está preguntando, como si ya supiera de antemano lo que quería decir en la entrevista sin importarle las preguntas que el entrevistador hiciera.

Esta situación le hace plantearse el hecho de que si estando en esa situación en la que es totalmente vulnerable a la decisión del entrevistador se comporta de esa manera, es muy posible que cuando se encuentre ante un paciente tampoco preste atención a sus palabras. Por tanto, la puntuación que se le otorgó fue muy baja. En cambio, las otras dos entrevistas que se le realizaron le dieron muy buena puntuación, lo que le hace al autor preguntarse cómo de importante es considerada la empatía por parte de los clínicos como una cualidad necesaria para entrar en la facultad de medicina y desempeñar posteriormente esta práctica.

La mayoría de los alumnos de medicina se preguntan antes de acceder a esta carrera: “¿tengo suficiente nivel de química orgánica o una media alta para entrar en esta facultad?” pero nadie se pregunta si tiene suficiente empatía para ser un buen profesional de la salud.

En los años setenta, empatía y compasión era palabras que indicaban en las cartas de recomendación que aunque el estudiante no tenía notas excelentes, tenía dotes para ser médico. Esto nos plantea una duda: ¿Es necesario estar en un segundo plano en méritos académicos para tener esos valores humanos que se esperan de los médicos?

Los aspirantes a estudiante de medicina son elegidos a edades más tempranas que el resto de carreras, cuando las decisiones todavía no son tan firmes. Aquellos que tienen ese objetivo en mente son conscientes de la competitividad y pelean duro, llegando a “asustar” a sus compañeros (se dice que a veces en los institutos se evitan las clases de física pobladas de pre-meds). Suelen ganarse la antipatía de los otros estudiantes y por eso algunos de los candidatos no les cuentan a sus amigos su intención de estudiar Medicina. Así tienen “empatía” con sus compañeros pero al precio de la honestidad.

EL PROCESO DE ADMISIÓN PARA LA FACULTAD DE MEDICINA

Participan comités de admisión de las facultades, delegados de admisión, comités asesores de pre-meds, directivos de institutos preuniversitarios y decanos encargados de dirigir los procesos de solicitud. Muchos no son profesionales de la salud e incluso sienten antipatía hacia la profesión.

Se manejan grandes cantidades de documentos, por lo que se intenta procesar eficientemente las solicitudes y eliminar a aquellos alumnos que muestran un menor rendimiento. Esta sobrecarga de papeleo hace que se delegue el trabajo y, por tanto, la toma de decisiones, en los individuos que quedan por debajo jerárquicamente. Como consecuencia, se confía en las evaluaciones numéricas, notas medias y puntuaciones en los test específicos de admisión para aceptar a los alumnos, siempre que no tengan conductas problemáticas ni patológicas, y por supuesto sin tener en cuenta pequeños detalles de la personalidad como la capacidad empática. Así, la primera criba en la selección de los futuros alumnos es principalmente numérica y se lleva a cabo a nivel de los secretarios de los miembros del comité.

Las cartas de recomendación a menudo llegan al servicio de estudiantes, donde son leídas y resumidas para enviar un informe conciso a la facultad. Aunque en algunas ocasiones se envía una copia del original, el resumen tiene una importancia desproporcionada. Algunos miembros de los comités de elección pertenecen al profesorado de ciencias y son bastante despectivos con los estudiantes que se orientan hacia la vía médica en lugar de la vía científica, por lo que aquellos que están actuando como mentores de los estudiantes carecen de la empatía para la profesión médica y no sirven de ejemplo en ese aspecto para sus alumnos. Las cartas de recomendación resumidas podrían ser escritas en un código inteligible para los institutos y comités de la facultad, de forma que la frase “este individuo posee un agudo intelecto y ha hecho un gran proyecto de investigación” sería muy positiva, mientras que un comentario que dijera “este individuo es profundamente compasivo y tiene un agudo sentido de la empatía” podría ser traducido como “estoy haciendo todo lo que puedo para encontrar algo bueno que decir sobre este individuo”.

REQUISITOS PARA ACCEDER A LA CARRERA DE MEDICINA Y EXÁMENES NACIONALES

Entre los requisitos para acceder a la carrera de Medicina tiene especial importancia la Química Orgánica, dada su relación con la Bioquímica y la Farmacología, materias que nacieron en el seno de la Medicina.

Inicialmente la enseñanza de la Química iba más dirigida hacia los estudiantes de Físicas, mientras que actualmente se orienta hacia la Medicina, convirtiéndose en clases más competitivas, que algunos estudiantes llaman “Sadismo 101”.

El primer paso en el proceso de formación de estos estudiantes universitarios, relacionado directamente con la compasión, es el trabajo hospitalario voluntario, que es frecuentemente una actividad extracurricular de los pre-meds. A menudo esta experiencia como voluntario ayuda al desarrollo de la empatía de los estudiantes. Desde que se sabe que estas actividades son del agrado de los comités de admisión, algunos estudiantes lo ven como un requisito y, al considerarlo de esta manera, basan parte de sus peticiones en una falsa idea de la compasión. El intenso nivel de competitividad pervierte hasta los mejores motivos.

Los exámenes de acceso y los cursos que preparan a los estudiantes para los mismos incrementan el sentido de competición pero no hacen nada para incrementar su empatía hacia los pacientes. Pocos fomentan la empatía y muchos aíslan a los estudiantes de esas metas humanísticas que identificaríamos con las ideas empáticas.

Mientras que todos pensamos en la Medicina como una vocación o una llamada, la experiencia de los estudiantes tiene el carácter de una carrera de ratas. Los estudiantes que acaban la carrera con personalidades capaces de humanizar la relación médico-paciente han aprendido esa habilidad por sí solos.

SOLUCIONES

Huxley hizo una distinción entre la ciencia, que desarrolla una jerga altamente especializada para expresar los conocimientos públicos con alta precisión, y la literatura, que se encarga de expresar lo inexpresable; esos sentimientos internos que fuerzan al autor a luchar con el lenguaje para comunicarse y hacerse entender por el lector.

La empatía está seguramente más estrechamente unida a la literatura que a la ciencia. Esto sugiere un posible abordaje para humanizar la experiencia universitaria de los pre-med: un curso de literatura y medicina que explore la relación médico-paciente.

Sería necesario un estudio más minucioso de las necesidades de las facultades de medicina y la experiencia universitaria para mejorar considerablemente esa relación médico-paciente, reevaluando la formación de los estudiantes para adaptarla a las necesidades actuales.

LA ENTREVISTA EMPÁTICA

¿Qué es la empatía?

La empatía es la habilidad de escuchar y prestar atención para poder entender como se sienten otras personas y por qué, e incluso cómo es más probable que cambien. Cuanto más fuerte sea esta capacidad en nosotros, más exactamente podremos rellenar los espacios de la siguiente oración: “tú te sientes… porque…”

 

¿Para qué nos sirve la empatía?

La empatía es una habilidad que no resultará útil exclusivamente en nuestra práctica médica, sino que también podemos ponerla en práctica en nuestra vida diaria.

Mediante la empatía buscamos obtener un mejor conocimiento de la otra persona, con el fin de optimizar la entrevista médica.

En general, nos servirá para facilitar nuestras relaciones sociales, ya que conseguiremos que nuestros interlocutores se sientan más cómodos.

 

La entrevista empática

Se puede dividir en tres partes, cada una con una duración más o menos concreta:

 

-         BIENVENIDA O “WARMING”: presentación de los interlocutores, búsqueda del objetivo de la entrevista, etc.

-         PROCESO: desarrollo del contenido de la entrevista.

-         DESPEDIDA O “ENDING”: resumen de lo hablado, planteamiento de los últimos detalles, etc.

 

El paso de una parte de la entrevista a la siguiente debe ser fluido, nunca forzado.

 

Con la finalidad de evaluar la calidad de una relación empática, Carl Rogers estableció un CUESTIONARIO DE EMPATÍA, en el que la valoración de siete áreas concretas observables en una entrevista permite realizar una valoración de la entrevista, indicado diversos métodos para mejorar la calidad emocional de la entrevista. Las siete áreas son:

 

-         ÁREA I: COMPRENSIÓN EMPÁTICA

Consiste en englobar los sentimientos de los entrevistados en un marco de comprensión. Evalúa si un entrevistador comprende el mensaje del entrevistado.

 

-         ÁREA II: COMUNICACIÓN DE RESPETO

Valora el respeto a la hora de juzgar el problema del entrevistado como algo normal y natural. Se trata de intentar que no se sienta raro e incómodo con su problema.

 

-         ÁREA III: CONCRETEZ EN LA EXPRESIÓN

Se busca la expresión directa de sentimientos y experiencias. Hay que estimular al paciente para que lo haga, sin dar por hecho cosas ni sacar conclusiones precipitadas.

 

-         ÁREA IV: AUTENTICIDAD Y CONGRUENCIA

Tiene que existir congruencia entre nuestras respuestas y lo que el paciente expresa. No hay que contestar de manera huidiza ni ser generalista sobre sus problemas.

 

 

-         ÁREA V: AUTORREVELACIÓN FACILITADORA

El entrevistador aporta experiencias personales para facilitar la revelación del paciente. Si nos ponemos en su lugar, el paciente se da cuenta de que entendemos lo que nos comunica.

 

-         ÁREA VI: CONFRONTACIÓN EN PROCESOS INTER-INTRAPERSONALES

Se basa en la comunicación no verbal, tanto del paciente como del entrevistador. Tiene que haber congruencia entre gestos y palabras.

 

-         ÁREA VII: INMEDIATEZ EN LA RELACIÓN

Considera la capacidad del entrevistador para reaccionar ante los comentarios del paciente que se refieren al propio entrevistador.

 

Cada una de estas áreas se valora en cuatro niveles, correspondiendo el primer nivel a la falta de empatía por parte del entrevistador, y el cuarto nivel a un alto grado de empatía.

 

(ver tabla: cuestionario de empatía)

Beatriz Bernardino Cuesta