PSI Práctica 2.- Empatía (II)
October 11, 2006Continuación de la información de la práctica de empatía (el servidor no me deja ponermlo con lo demás).
¿QUÉ ES LA EMPATÍA? ¿PUEDE ENSEÑARSE A SER EMPÁTICOS?DEFINIENDO LA EMPATÍA…
EMPATÍA: es el sentimiento que una persona u objeto despierta en nosotros como proyecciones de nuestros sentimientos y pensamientos.
Fue un concepto muy importante para filósofos, psiquiatras, psicólogos, etc. Sin embargo, resulta menos interesante para los más médicos, que se inclinan por la ecuanimidad (imparcialidad a la hora de emitir juicios).
No obstante, la empatía debería enmarcar el desarrollo de cualquier profesional que se preocupe por sus pacientes.
OTRAS DEFINCIONES:Empatía es lo que sentimos cuando vemos un cuadro que nos conmueve. Para ello, es necesaria la EXPERIENCIA, ya que no podemos reconocer la tristeza en una cara si previamente no la hemos sentido nosotros.
Es difícil distinguir entre EMPATÍA y SIMPATÍA (COMPRENSIÓN): mientras que en la empatía yo me siento como tú (“yo soy tú”), comprensión significa “yo quiero ayudarte”. Así, pues, en la comprensión hay compasión, pero no pasión.
Para Freíd la empatía “es el mecanismo bajo el cual tenemos la capacidad de adoptar cualquier actitud respecto a otra vida mental”.
Jung, por el contrario, explica la empatía como una proyección, por lo que se produce la fusión del observador y del observado.
Harris, sin embargo, define la empatía como “el sentimiento de estar en casa con el objeto contemplado”.
La empatía requiere vivencia y conocimiento, pero es más que identificación, ya que conlleva sentimiento.PERDIENDO LA EMPATÍA EN EL ENTRENAMIENTO:
La empatía nos ayuda a conocer quiénes somos y qué sentimos.
Los estudiantes de Medicina comienzan la carrera con mucha empatía y amor ingenuo, con verdaderas ganas de ayudar a los demás. Sin embargo, en la universidad se nos enseña a enmascarar nuestros sentimientos o, lo que es peor, a negarlos, animándonos a tener más en cuenta las enfermedades y no los pacientes.
Además, en el siglo XXI, con el triunfo de la tecnología, se necesita prestar más atención y dejar a un lado tanta ecuanimidad.
Comenzamos nuestra educación con el cadáver y la célula. Aprendemos sobre un paciente que no habla, pasivo, al que no hay que escuchar, de forma que prima el ojo sobre el oído. Es aquí donde comienza la lucha contra la empatía.
La conversación ayuda a desarrollar la empatía, porque es ahí donde aprendemos a compartir nuestras experiencias y sentimientos: “en la empatía uno descubre su vida en el objeto de contemplación”. Sin embargo, estudiantes de Medicina y residentes tienen poco tiempo para descubrirse a sí mismos, aunque llegará un momento en el que se pueda poner en práctica la empatía.
Los médicos se seleccionan por sus victorias: entramos a la facultad de Medicina por ser brillantes en el colegio y hacemos la carrera entre competiciones. Además, la Residencia acaba con los últimos rescoldos de empatía que quedan y es que toda nuestra energía se consume en el trabajo: queda poco tiempo para la contemplación y nada para la humanidad.
En la facultad de Medicina del autor del artículo ni siquiera había club, ni comedor, ni un sitio donde profesores y alumnos pudieran intercambiar ideas como ocio, donde conocer a sus compañeros. Todo el tiempo se dedicaba al estudio.
En la Medicina Clínica se habla más del caso que de la persona. Los médicos escriben en un lenguaje objetivo, impersonal, en voz pasiva, donde tiene más importancia lo que se ve que lo que se oye. Y es que el ojo es más rápido que el oído, ya que es más complicado entender las circunstancias del paciente que ver la enfermedad.
REESTABLECIENDO LA EMPATÍA:Cinco preguntas que se nos proponen:
- ¿Puede la empatía ser enseñada?
- ¿Es un regalo o una habilidad?
- ¿Es verbal o visual?
- ¿Cómo podemos ser más empáticos?
- ¿Cómo podemos recuperar la empatía que una vez tuvimos
Los estudiantes de Medicina y los médicos pueden retener y potenciar su empatía natural, pero para eso requiere consideración de la vida humana y de la experiencia, lectura de novelas, mayor contacto con los estudiantes, etc. Es importante destacar la necesidad de la retórica en la práctica médica.
EL ÉNFASIS AL HACER LA HISTORIA CLÍNICA POTENCIA LAEMPATÍA
Hacer la historia clínica es más que interrogar al otro. Lo que nos dejamos sentir y en lo que nos convertimos son cosas importantes del escrito. No es menos importante que la enfermedad el lenguaje corporal: la clave que permite al médico darse cuenta en una primera consulta de que su paciente está deprimido requiere de mucha atención.
El médico debe reflexionar acerca de lo que es ser médico, porque si se trata sólo de ser un experto en la Ciencia, parece que la empatía en este contexto no tiene mucho sentido.
Muchos médicos entrenados en la naciente radiología encuentran difícil aceptar que un dolor abdominal no esté causado por un transtorno hepático y sí por el dolor de la vida.
Se nos propone un nuevo término: patografía, donde se cuenta lo que el paciente siente y lo que sufre su cuerpo.
Puede ser de gran ayuda para el médico preguntar al paciente sobre las posibles causas que él/ ella piensa que le han llevado a enfermar. Y es que muchas veces el paciente conoce mejor las circunstancias de su enfermedad que el médico.
REESTABLECIENDO LA PASIÓNHay que controlar las pasiones, porque demasiada emoción en la práctica médica también puede ser destructiva. De todas formas, estos temas necesitan tanta discusión como cualquier tema científico.
Es importante que los médicos recuperen la pasión que un día dejó paso a la ecuanimidad.
Los médicos prefieren las dicotomías (alto-bajo, derecha-izquierda). Sin embargo, la medicina es tanto ciencia como narrativa, es razón y es intuición.
La idea más importante reside en que sólo mujeres y hombres son capaces de ser empáticos, ya que ni un TAC ni una RM ofrecen compasión no muestran la cara humana.
Médicos, enfermeras y empatía
(Jeanne Levasseur y David R. Vance)
La enfermería se basa en la empatía y la atención, la preocupación por el paciente. Pero, ¿quiere esto decir que los médicos no deben preocuparse por sus pacientes?
Donna Diers, enfermera, escribió (1990): “Las enfermeras observan, escuchan, examinan, evalúan, diagnostican, controlan, tratan y curan. Pero, sobre todo, la enfermería es atención. (…) La enfermería trata de entrenar a sus estudiantes en la empatía, sensibilidad y compasión.”
En cambio, la medicina siempre ha dado más importancia al desarrollo de la ciencia y la tecnología que a la comprensión de las necesidades de los pacientes. Desde finales del siglo XX las escuelas médicas están empezando a recalcar la importancia de enseñar a los estudiantes las cualidades humanitarias, que históricamente no se han atribuido al quehacer médico. Además se ha observado que la forma de ejercer de las enfermeras se va acercando a la labor del médico clásico (tomar la tensión, sacar sangre, auscultar, etc., son cosas que antiguamente nunca haría una enfermera), y, en cuanto al intentar ponerse en el lugar del paciente, el papel del médico se acerca más al de la enfermera tradicional. Por tanto, es una visión obsoleta la de que ambas profesiones van a continuar igual que antes, pues claramente evolucionan. La opinión popular, sin embargo, sigue concediendo a la enfermera el papel empático de comprender al paciente; distingue la enfermería de la medicina por reclamar el cuidado de la persona en su totalidad en lugar de centrarse en la enfermedad. “Los médicos están autorizados por el estado a practicar la medicina, que es diagnosticar, tratar, prescribir y operar – en la enfermedad, no en personas. Todo lo demás es enfermería” (Donna Diers)
En resumen, se puede afirmar que consideramos los papeles de médicos y enfermeros como complementarios: el médico (tradicional) diagnostica, ordena pruebas y controla el tratamiento, mientras que la enfermera cuida de los pacientes y el entorno de la atención. Esto puede deberse en parte a la mala fama que tiene la relación médico-paciente y lo frecuentemente que escuchamos la frase “mi médico no me escucha”. En 1984 un estudio mostró que, cuando un paciente contaba sus problemas al médico, este le interrumpía dieciocho segundos después de haber empezado a hablar.
Además, no todos los médicos están de acuerdo con la necesidad de manejar la empatía con el paciente. Hay quien defiende que el doctor debe tomar decisiones objetivas basadas en signos físicos, datos de laboratorio y síntomas, para lo que debe ser emocionalmente imparcial. En contraposición está la visión de que la empatía, concretada en saber escuchar y entender, facilita la elaboración de la historia clínica y la obtención del diagnóstico, luego es una herramienta necesaria y eficaz para el tratamiento de la enfermedad.
El avance de la ciencia ha llevado a que el cuidado de los pacientes sea cada vez más sofisticado y técnico, pero las enfermeras continúan recalcando la importancia de la empatía y la atención personal. Pero realmente la comprensión empática es básica en la práctica tanto de enfermería como de medicina, debemos buscar en este sentido que el papel del médico se acerque al de la enfermera.
Conclusiones: Empatía y comprensión
La empatía es crucial para la práctica clínica: es la atención sincera y personal a cada paciente.
La enfermedad amenaza los intereses de la persona y su forma de vida, produciendo sufrimiento, y el objetivo del médico es acabar con este sufrimiento. Pero a veces, al no tratar a la persona con cuidado y comprensión, el médico produce más sufrimiento del que evita: “Los médicos causan a veces sufrimiento al ver al paciente dividido por un lado en una mente y por el otro en un cuerpo, pues el objeto que tratan profesionalmente es sólo el cuerpo.”(Cassel, 1982).
La verdadera empatía se centra en el impacto que la enfermedad y su tratamiento tienen en la vida actual y futura del paciente, en entender lo que la enfermedad significa para él.María García - Baró Huarte
ENTREVISTA EMPÁTICA
Media de las puntuaciones que se dieron en las distintas áreas a valorar en una entrevista empática, realizada en el grupo coordinado por Beatriz Bernardino Cuesta y Sofía Barker Tejeda (2 octubre)
Área I: media = 3
Área II: media = 3,2
Área III: media = 2,8
Área IV: media = 3,4
Área V: media = 2,7
Área VI: media = 3,3
Área VII: media = 2,7
