Práctica 4 Psicología Médica: Iatrogenia

November 4, 2006

 Se utiliza el término (del griego iatrós: médico, y geneá: origen) para designar lo morboso causado por una acción médica, y ha llegado a hablarse de enfermedades iatrogénicas no porque se trate de entidades diferentes nosológicamente, sino porque su causa es el médico a través de su conducta profesional. Aunque las enfermedades iatrogénicas son posibles, lo iatrógeno más frecuente es lo referente a una evolución desfavorable que no hubiera tenido lugar sin la acción médica. La acción iatrógena puede generar síntomas, alargar la evolución, determinar complicaciones y hasta la misma muerte, y los medios a través de los cuales se realiza no son otros que los elementos de la comunicación de la relación médica, y los remedios que utiliza el médico en el tratamiento del enfermo. Las causas de la iatrogenia pueden ser la enexperiencia del médico, un examen del paciente insuficiente, un tratamiento inadecuado o una comunicación médico paciente deficiente.

Algunos ejemplos serían la limitación articular que sigue a una fractura mal reducida o la parálisis causada por la lesión nerviosa durante el acto quirúrgico, el desencadenamiento de síntomas neuróticos o la intoxicación por fármacos. (no confundir iatrogenia con reacciones adversas)

 De acuerdo con lo que se acaba de exponer, puede hablarse de una iatrogenia somática, que puede ser física ( Por ejemplo si un médico se deja en una operación una gasa dentro del paciente) o química ( si se produce una reacción a un medicamento porque la alergia no fue detectada antes) y de una psicoiatrogenia, cuyas causas inmediatas son psíquicas, siendo esta precisamente de interés para la psicología médica; pero antes de exponerla conviene añadir que se entiende por iatrogenia negativa la debida a una omisión y por iatrogenia positiva la que sigue a una acción perniciosa.

 La psicoiatrogenia tiene como medio los elementos de la comunicación que utiliza el médico con el enfermo, tanto los propios de la comunicación semántica, las palabras, como los de la comunicación expresiva o lenguaje no verbal, que adecuadamente utilizados se integran en la psicoterapia y son vectores terapéuticos; en la psicoiatrogenia negativa no se utilizan y su exclusión priva al paciente de un posible efecto terapéutico. Al ser iatrogenia de omisión no puede constituir un daño positivo, pero pierde el paciente la posibilidad del beneficio psicológico de una tranquilización, resolución de dudas o confianza. Si es nociva la psicoiatrogenia positiva, cuyos efectos más frecuentes consisten en el aumento de la profundidad y la intensidad de los sentimientos negativos (inferioridad, culpa y angustia) que suelen acompañar a la enfermedad, en el aumento de dudas e incertidumbre con relación a la misma enfermedad y a su evolución, y en pérdida de confianza en el tratamiento. La psicoiatrogenia positiva es uno de los aspectos que, surgiendo de la misma relación médica, más daño pueden hacer a la misma, y para comprender su verdadera importancia hay que tener en cuenta los diversos significados que la palabra y el gesto pueden tener para el paciente, ya que la relación medico paciente es asimétrica y todo lo que diga el médico puede tener un gran efecto en el paciente.

 

·        Factores que en la comunicación con el paciente son potencialmente iatrogénicos:

 

a) Palabras y gestos directamente traumatizantes para el paciente al debilitar su seguridad, provocar sentimientos de humillación o ridículo, estimular su hipocondría, atentar contra su autoestima o crear (o aumentar) desconfianza

b) Frases en las que se niega la existencia de enfermedad que encierra una injusticia valorativa del paciente, el cual puede sentirse acusado de simulador.

c) Formas de comunicación en las que el médico oculta su búsqueda de satisfacción personal siguiendo impulsos de la libido o agresivos, que constituyen un verdadero atentado contra el sentido que de servicio tiene la terapéutica

d) Hacer confidencias acerca de problemas o situaciones, propios o de otras personas, mediante los cuales se intenta equivocadamente facilitar la comprensión al paciente de los suyos, pero que suelen afectar negativamente al incidir en los sentimientos de inferioridad. Constituyen, como los del siguiente apartado, un defecto de técnica.

e) Exceso en la exposición de razonamientos lógicos que, o se aplican a lo irracional, que carece de lógica, o son inaccesibles para el paciente desde su situación o debido a sus aptitudes.

f) Palabras y expresiones con matices mágicos que surgen del propio narcisismo.

g) Formulación de toda clase de consejos que vayan más allá de los límites de lo puramente terapéutico. Si no son seguidos por el paciente pueden movilizar sentimientos de culpa; si se siguen y no son útiles, pueden disminuir la autoridad del médico; y si seguidos resuelven algo, puede aumentar la dependencia.

h) Hacer proselitismo de ideas ajenas a la salud, que en el médico pueden significar la expresión de impulsos personales, puede ser experimentado por el enfermo como intento de servirse de él como medio.

i) Cualquier expresión que pueda significar autoritarismo, tanto por lo que puede aumentar la dependencia hasta convertirla en subordinación, como por lo que puede afectar a la necesaria autoridad y disminuirla.

j) Cualquier manifestación de inseguridad que fácilmente puede incrementar la angustia del paciente.

k) Si bien la sugestión (como la persuasión) son formas de psicoterapia menor, una utilización por parte del médico que sobrepase sus propias limitaciones para manejar la situación creada, puede ser nociva para el enfermo.

l) Tranquilizar antes de conocer cómo y qué hay que tranquilizar. Hacerlo antes de tener la suficiente información, puede ser una forma de ocultar problemas y de tranquilizarse el mismo médico.

m) Diagnósticos precipitados no suficientemente confirmados pueden quedar fijados en el paciente y puede resultar muy difícil rectificarlos posteriormente. Igualmente pueden ser nocivos diagnósticos y pronósticos que por su formulación resulten destructivos.

n) Los tecnicismos, que si bien son precisos en el lenguaje científico, tienen excesivos matices en el llamado coloquial y suelen desorientar.

50 FORMAS DE AUTOAYUDA (25): Optimismo aprendido

Optimismo aprendido (Learned optimism) de Martin Seligman
“The commonness of being knocked flat by troubles…does not mean it is acceptable or that life has to be this way.”

 

1 .La indefensión aprendida
Martin Seligman, el autor de este libro, realizó experimentos con perros en los que cada vez que éstos intentaban escapar, recibían una descarga eléctrica. Éstos dejaron de intentarlo, pensando que hicieran lo que hicieran seguirían recibiendo descargas. Otros investigadores realizaron experimentos parecidos en humanos.
La mayoría de los sujetos reaccionaban por tanto, con esta forma de indefensión aprendida: al ver que fracasaban en su intento de realizar sus objetivos, se rendían.
Sin embargo, uno de cada tres no se daba por vencido y seguiría intentándolo. ¿En qué se diferencian unos de otros?
Éstas personas actuaban igual en la vida real, tras una ruptura de pareja, etc. no se daban por vencidas. Seligman encontró una explicación para este hecho: no se trataba ni de una grandeza interior ni del triunfo de la voluntad, sino de que estas personas simplemente habían encontrado una forma de explicar acontecimientos como algo pasajero, que no afectaba sus valores básicos como personas.
Esta forma de “optimismo” requiere habilidades que se pueden aprender.

 

2. Positive explanatory style
Los pesimistas tienden a pensar que las desgracias ocurren por su culpa, que son permanentes y que ellos no pueden cambiarlo. Seligman protesta proclamando que existen formas distintas de explicarse a uno mismo las desgracias personales que además protegen ante la depresión.  El autor recomienda que intentemos explicarnos nuestros problemas de forma positiva (positive explanatory style), un problema es algo transitorio, específico y externo, en vez de una inevitable expresión de nuestro fallo como persona.
En otros experimentos Seligman enseñó a los trabajadores de una compañía de seguros de vida, esta forma de “optimismo”. Observó que aquellos que habían aprendido su “positive explanatory style”, habían tenido más éxito. Por lo que queda demostrado, que no es el éxito quien crea optimismo, sino al revés: el optimismo ayuda a repartir éxitos. ¿Por qué?
En el momento en el que un pesimista se rinde, un optimista seguirá luchando y es capaz de atravesar una especie de “barrera invisible”. Gente que se rinde fácilmente, nunca trata de cambiar la interpretación “pesimista” de sus fracasos. Personas que regularmente rompen ese muro invisible y que son capaces de argumentar contra sus propios pensamientos limitantes,  pronto encuentran razones “positivas” para los rechazos.
Aún así, los pesimistas siguen destacando en la habilidad de ver las situaciones de forma muy exacta. (Por eso el optimista Bill Gates contrata a profesionales “pesimistas” capaces de devolverle a la realidad cuando sea necesario.)
Conclusión: Debemos conservar un poco de nuestro “pesimismo” y a la vez, conseguir ser mejores soñadores, es la combinación invencible.

 

3.Relación con la depresión
Los estudios sobre depresiones fueron los que más datos aportaron para el libro Optimismo aprendido, (aunque parezca paradójico).
Antes se pensaba que la depresión se debía a malfunciones químicas del cerebro. Pero los investigadores Albert Ellis y Aaron T. Beck fueron capaces de demostrar que los pensamientos negativos no eran síntoma de una depresión, sino la causa.
La depresión es muy frecuente hoy en día. (Las mujeres son dos veces más susceptibles de sufrirla por su forma de pensar, de darle muchas vueltas a las cosas y relacionar los problemas siempre con algún aspecto negativo de sí mismas, que supuestamente no son capaces de cambiar). ¿Por qué hoy en día la depresión es una enfermedad tan frecuente?
El autor relaciona este aumento con la preocupación relativamente reciente de nuestra sociedad por el individualismo. Dar prioridad a los objetivos personales por encima de los colectivos y que describir la personalidad propia más por las cualidades personales que por las identificaciones de grupo. Nos hace ser personas más independientes, interesados en los logros personales; con el objetivo de descubrir y expresar la propia identidad. El individualista se ve recompensado si alcanza sus objetivos con éxito, pero ¿y si no los consigue…?
Como dice Seligman “Invited to believe in our own endless possibilities, any form of failure becomes devastating.”(Incitados a creer en nuestras propias posibilidades infinitas, cualquier tipo de fracaso resulta devastador.) El individualismo se puede pagar con soledad, aumento de divorcios, de homicidios y enfermedades relacionadas con el estrés.

 

El libro es un producto de un gran cambio en la trayectoria de la psicología que ocurrió a mediados de los años 60. Hasta entonces la conducta de una persona o bien era empujada por un instinto (Freudianism) o bien arrastrada por los castigos impuestos por la sociedad (Behaviourism).

El problema que tenían estas formas de ver el mundo era que sólo conseguían mantener esa barrera invisible, que evitaba la reinvención personal, que es, como proclama Seligman, posible y necesaria.

 

Sobre el autor: Martin Seligman, nacido en Nueva York, estudió filosofía moderna en Princeton y más tarde psicología. Este conductista se convirtió en uno de los promovedores del movimiento de la “psicología positiva”.

Isabel Classen