Inteligencia emocional: optimismo

November 25, 2006

OPTIMISMO

 

¿Qué es el optimismo?

Los optimistas son personas que piensan que los buenos momentos son frecuentes y duraderos, y los malos, eventuales y sin importancia. Estas personas piensan que siempre tienen el control de la situación pudiendo solucionar así cualquier adversidad repentina.

El optimismo está relacionado estrechamente con el éxito y éste a su vez con la manera con la que dirigimos nuestras expectativas. Para muchas personas, el bien más preciado y con el que se puede comprar todo lo demás es el dinero, pero poco más tarde empiezan a incluir otros factores más duraderos tales como buena salud, tener una familia, etc.

Son muchos los autores que han buscado la definición exacta de optimismo.  Según el diccionario Webster el optimismo es una idea en la que todo lo que nos rodea es positivo y debemos buscarlo en cualquier aspecto de nuestra vida intentando minimizar cualquier atisbo de problemas. Martin Seligman, autor de “Aprenda optimismo”,  ve las malas situaciones como algo completamente temporal, pasajero, de lo que aprenderemos algo bueno y nos ayudará a mejorar no volviendo a tener que pasar por ello. Bar-On lo define como la habilidad de ver el lado bueno de las cosas y de mantener una actitud positiva frente a las adversidades. Resumiendo, todos coinciden en que somos optimistas cuando vemos las cosas buenas positivamente y pensamos que no tienen porqué cambiar. En caso de hacerlo, pediremos ayuda y se nos hará todo muy fácil de superar.

 

¿Por qué debemos preocuparnos por el optimismo?

Ser optimista no solo es ver el lado positivo de las cosas, también significa reducir las depresiones, una buena cualidad física, etc. Lo que podría resumirse en una mejor calidad de vida. Según Peter Suedfeld, profesor de psicología, las personas más estresadas y pesimistas, disminuyen sus oportunidades de sobrevivir mientras que los sobrevivientes serán personas adaptadas al medio, que saben como improvisar, que tienen una mente abierta. Esto queda patente en numerosos estudios realizados en los que personas optimistas saben salir con “mejor pie” y buena salud de situaciones complicadas mientras que las pesimistas son más susceptibles de la depresión, suicidio, etc.

 

¿Cómo podemos crear nuestro propio optimismo?

Se proponen dos actividades:

1.      Piensa en las posibilidades que hay y en las soluciones posibles frente a un problema en vez de pensar en él mismo.

2.      Se agradecido. Asegúrate de expresar tu gratitud a las personas de tu entorno al menos diez veces al día.

Son muchas las personas que piensan que han nacido optimistas o pesimistas y es un pensamiento completamente erróneo. El optimismo y pesimismo es algo transitorio y es cada persona la única encargada de orientar sus pensamientos hacia donde quiera,  pudiendo de esta forma aprender darse a si misma buenos consejos y llegar a un estado de pensamientos positivos.

Los optimistas, como dijimos anteriormente, son personas muy agradecidas y esto es un punto que hoy día a mucha gente le cuesta superar. Se propone un ejercicio de suma utilidad para este objetivo. Consiste en pararse a pensar  y enumerar cinco cosas por las cuáles te sientes agradecido; esto contribuirá a ser más abierto y a poder ayudar a las personas de un modo mucho mejor.

 

Beneficios de la transformación

Haber incrementado nuestro optimismo puede suponer un rotundo cambio en gran parte de nuestra vida, salud, etc. pero no hay que olvidar que el camino hay que recorrerlo individualmente y que los buenos consejos y  la ayuda optimista, empiezan por saber dárselos a uno mismo.

 

Optimismo y buena suerte

         Este tema le he incluido por interés propio y porque pienso que son dos conceptos imposibles de separar. Para escribirlo he utilizado un libro de lectura obligatoria en mi opinión llamado “La buena suerte, claves de la prosperidad”, de Álex Rovira Celma y Fernando Trías de Bes. 

Es típico de la persona pesimista  pensar que la suerte no existe y que es un concepto fruto del azar; en parte, así es. La suerte es algo que no se busca, que viene solo, como puede ser que te toque la lotería. Lo que muchas de estas personas no saben es que el optimista no depende de la suerte sino de “La Buena Suerte”. Ésta no es la suerte normal y corriente antes mencionada sino una que nos creamos nosotros mismos, que somos nosotros quienes vamos en su búsqueda, que no la buscamos en nuestro propio beneficio sino en el de todos lo demás. En la Buena Suerte no se espera pasivamente a ver como viene sino que se crean circunstancias para que aparezca y, en el caso de que tarde, nos fijaremos en pequeños detalles para ver que es lo que nos falta.

Todo esto  se resume en una excelente frase de los autores: “A los que solo creen en el azar, crear circunstancias les resulta absurdo. A los que se dedican a crear circunstancias, el azar no le preocupa”.

 

Persona y película como ejemplos de optimismo

            Nelson Mandela ha sido, quizás, el máximo exponente de este tipo de inteligencia emocional hasta ahora tratada. Víctima del Partido Nacional Sudafricano y de su política de segregación racial, Mandela defendió los derechos del pueblo negro hasta que fue encarcelado indefinidamente durante 28 años. En todo este tiempo siguió defendiendo la causa y creó un movimiento a nivel social de enorme magnitud. Tras su liberación no solo consiguió dar esos derechos al pueblo negro sino que se convirtió en el primer presidente sudafricano negro y consiguió el Premio Nobel de la Paz.

            La película de referencia será El Mago de Oz en la cuál Dorothy, la protagonista, despierta después de que un tornado arrasara su casa, en la tierra de Oz en la que tendrá que buscar al Mago para regresar a su casa de vuelta. En el camino, se encuentra con unos compañeros de viaje: el espantapájaros, el león cobarde y el hombre de hojalata, cada uno con sus propios problemas y que también terminarán yendo en busca del mago para poder resolver sus problemas. Es un ejemplo de cómo si buscamos una salida a un problema, tarde o temprano esta búsqueda tendrá resultado y acabaremos encontrándola.

Reflexión

         A continuación  incluiré un “cuento” del Doctor Jorge Bucay que aparece en su libro “Cuentos para pensar” y que nos invita a la reflexión sobre los temas tratados hasta ahora:

 

El buscador
Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador…
Un buscador  es alguien que busca, no necesariamente es alguien que encuentra.
Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe lo qué es lo que está buscando, es simplemente para quien su vida es una búsqueda.
Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. El había aprendido a hacer caso riguroso a estas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió.
Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó, a lo lejos,  Kammir. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó mucho la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores; la rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada.
…Una portezuela de bronce lo  invitaba a entrar.
De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar.
El buscador traspaso  el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.
Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de este paraíso multicolor.
Sus ojos eran los de  un buscador, y quizás por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción…:

 

Abedul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días

Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra, era una lápida.
Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar.
Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla, decía:

 

Yamir  Kalib, vivió 5 años, 8 meses, y 3 semanas

El buscador se sintió terriblemente conmocionado. 
Este hermoso lugar era un cementerio y cada piedra, una tumba.
Una por una, empezó a leer las lápidas.
Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto.
Pero lo que lo conectó con el espanto, fue comprobar que el que más tiempo había vivido apenas sobrepasaba 11 años…
Embargado por un dolor terrible se sentó y se puso a llorar.

 

El cuidador del cementerio, pasaba por ahí y se acercó.
Lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
- No, ningún familiar - dijo el buscador - ¿qué  pasa con este pueblo?, ¿qué cosa tan terrible hay en esta ciudad?. ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar?, ¿cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo  ha obligado a construir un cementerio de chicos?!!!
El anciano sonrió y dijo:
- Puede Ud. serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré…
Cuando un joven cumple quince años sus padres le regalan una libreta, como ésta que tengo aquí, colgando del cuello.
Y es tradición entre nosotros que a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella:
a la izquierda, qué fue lo disfrutado…
a la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.
Conoció a su novia, y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?, ¿una semana?, ¿dos?, ¿tres semanas  y media?…
Y después… la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿el minuto y medio del beso?, ¿dos días?, ¿una semana?…
¿Y el embarazo o el nacimiento del primer hijo…?
¿y el casamiento de los amigos…?
¿y el viaje más deseado…?
¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…?
¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones?…
¿horas?, ¿días?…
Así… vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos… cada momento.
Cuando alguien se muere,
es nuestra costumbre,
abrir su libreta
y sumar el tiempo de lo disfrutado,
para escribirlo sobre su tumba,
porque Ese es, para nosotros,
el único y verdadero tiempo VIVIDO.

Comments »

The URI to TrackBack this entry is: http://vidaysalud.blogsome.com/2006/11/25/inteligencia-emocional-optimismo/trackback/

No comments yet.

RSS feed for comments on this post.

Leave a comment

Line and paragraph breaks automatic, e-mail address never displayed, HTML allowed: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>



Anti-spam measure: please retype the above text into the box provided.


Anti-spam measure: please retype the above text into the box provided.