Psi 16.- La infancia

November 26, 2006

PSICOLOGÍA INFANTIL
1-       INTRODUCCIÓN
¿De dónde hemos llegado a ser lo que somos? ¿Hasta dónde nos llevará nuestro futuro?
Toda persona se desarrolla: como las demás personas, como algunas otras personas y como ninguna otra persona.
En general, lo que más nos llama la atención es la forma que tenemos de ser seres únicos e irrepetibles. Sin embargo, para el psicólogo evolutivo todo lo que tenemos en común con los demás tiene la misma importancia que lo que tenemos de individual: todos somos humanos y, como tales, recorremos algunos caminos comunes. De esta manera, todos caminamos al año de vida, hablamos más o menos a los dos años, sonreímos, lloramos y moriremos.
            Podemos dividir el gran viaje de nuestra vida en siete etapas: etapa prenatal, infancia, niñez, adolescencia, adultez temprana, media y tardía.
Problemas evolutivos
Dos preguntas esenciales de la Psicología Evolutiva:
1-       ¿Hasta dónde nuestro desarrollo está influido por nuestra herencia genética y hasta dónde por nuestras experiencias?
La pregunta no se refiere a qué genes influyen en un determinado rasgo, sino la influencia relativa de genes y ambiente en ese rasgo.
Podemos ver dos corrientes:
a)       Los patrones genéticos programan la secuencia de maduración. La maduración es quien decreta qué cosas tenemos en común.
b)       Nuestras experiencias vitales nos dan forma (Locke): el niño al nacer es una página en blanco donde la experiencia irá escribiendo su historia.
2-       El desarrollo, ¿es un proceso gradual y continuo o se trata de una serie de etapas separadas?
Los investigadores que resaltan la importancia de la experiencia tienden a ver el proceso como continuo, mientras que los partidarios de la maduración suelen considerar una serie de etapas separadas.
De cualquier modo, todos los individuos habrán de pasar por todas las etapas en el mismo orden.
2- DESARROLLO PRENATAL
Comienza el ciclo vital cuando un espermatozoide fertiliza el óvulo. Dos semanas después, el embrión se adhiere a la pared uterina. Dos meses después, el feto tiene una configuración humana.
3- INFANCIA

  1. DESARROLLO FÍSICO
            A1- Desarrollo encefálico
Dentro del cuerpo de la madre, nuestro cuerpo iba formando células nerviosas de forma que, en el momento del nacimiento, ya tendríamos la mayor parte de las células encefálicas que tendríamos de por vida. Sin embargo, al nacer, nuestro sistema nervios es inmaduro: sólo se está formando la red neural que nos permite hablar, caminar y recordar (esto explica que no podamos tener recuerdos de la infancia que daten de antes de los dos años de vida).
¿Contribuye la experiencia, junto con la maduración biológica, a desarrollar las conexiones neurales del encéfalo? La respuesta es sí: nuestras experiencias nos afectan al dejarnos sus marcas en el encéfalo.
Los investigadores se convencen cada vez más de que las conexiones neurales del encéfalo son dinámicas: del nacimiento en adelante nuestro tejido nervioso va cambiando.
A2- Desarrollo motor
El recién nacido viene equipado con reflejos idealmente concebidos para favorecer su supervivencia. Ej: al poner una tela sobre su cara que le impide respirar, se moverá hasta deshacerse de ella.
A medida que van madurando los músculos del infante y su red neural, van haciéndose patentes aptitudes cada vez más complicadas. La secuencia en la que se desarrollan estas aptitudes es universal, aunque varía de un niño a otro la edad en la que caminan, hablan, etc. Es decir, distintos bebés pasarán por estas etapas con diferente ritmo, pero no se alterará el orden básico.
Ahora bien, ¿puede la experiencia retrasar o adelantar la maduración de las aptitudes físicas? La maduración biológica crea la disponibilidad de poder caminar, por ejemplo, alrededor del primer año de edad. Toda experiencia antes de ese tiempo sólo tendrá un efecto menor. Ahora bien, toda restricción o coacción ejercida más adelante puede retrasar el desarrollo,.Y esto es aplicable también a otras aptitudes físicas.
A3- Desarrollo perceptual
Durante el primer mes de vida las habilidades preceptúales se desarrollan sin cesar:
 -después del nacimiento, el bebé puede distinguir la expresión facial, el olor y la voz de su madre
- en la segunda semana el infante tiende a imitar gestos
Así pues, no sólo los bebés ven lo que necesitan ver, además de oler y reír bien, sino que ya están recurriendo a su equipamiento sensorial para aprender
  1. DESARROLLO COGNOSCITIVO
La cognición se refiere a todas las actividades mentales vinculadas con el pensamiento y el conocimiento.
La voz más influyente de este ámbito es la de Jean Piaget. Describió el desarrollo cognoscivo como si ocurriera en cuatro estadíos principales:
1º) Desde el nacimiento hasta los dos años de vida: el infante se limita a la inteligencia sensoriomotora (hace su experiencia del mundo por medio de los sentidos).
2º) De 2 a 6 años: los niños evidencian una inteligencia preoperacional (el niño representa las cosas con palabras e imágenes, pero no puede razonar de modo lógico).
3º) De 7 a 12 años: el niño alcanza una inteligencia operacional concreta (el niño piensa con lógica acerca de acontecimientos concretos).
4º) De 13 a 20 años: adquiere la inteligencia operacional formal (es capaz de razonar de modo abstracto).
La mentalidad infantil no es una miniatura de la mentalidad adulta. Los niños construyen activamente su comprensión del mundo de un modo distinto al de los adultos.
Piaget entendió el proceso de maduración del encéfalo como un proceso de creación de ESQUEMAS: maneras de mirar el mundo que organizan la experiencia pasada y dan el marco necesario para entender experiencias futuras.
El proceso de construcción de los esquemas es de orden adaptativo: de continuo nuestros esquemas se refinan debido a nuestras experiencias.
Nuestro estudio lo centramos ahora en el estadío sensoriomotor:
- los lactantes sólo tienen conciencia de los que son capaces de ver, oler, chupar, etc.
- antes de los ocho meses no perciben que las cosas siguen existiendo aunque ellos no las perciben.
- la ansiedad del extraño comienza durante el último tercio del primer año de vida
- pasados los ocho meses el niño sabe reconocer los esquemas de las caras familiares.
Efectos de las experiencias tempranas
Lo más chocante de la niñez es que no la recordamos. La desesperación que muestra un niño de un año cuando se separa de sus padres demuestra que el crío les recuerda, pero en cambio, sí el padre se fuera a la guerra y volviera dos años después, el niño no le recordaría, ante la desesperación en este caso del progenitor. Esto es lo que Freud llamaba amnesia infantil.
Pero aunque conscientemente no recordemos nada, algo sí que hemos ganado, ya que desde el nacimiento y aún antes el infante sabe aprender (por ejemplo, sabe tirar de un cordel para hacer girar un móvil). Este aprendizaje se cree que te prepara para las experiencias ulteriores.
Hay experiencias de la niñez con efectos duraderos, consideremos el aprendizaje del lenguaje, es más, se consideran los dos primeros años de vida el periodo crítico en lo que aprender el lenguaje se refiere. Un niño sordo de nacimiento tendrá una rehabilitación mucho más costosa que uno que se vuelva sordo después de haber estado expuesto al sonido, por ejemplo con dos años.
Otras poderosas demostraciones de los efectos de la experiencia temprana sobre el desarrollo cognoscitivo han sido recogidas por estudios acerca de niños criados en orfelinatos y de niños con unos cuidados maternos completos. Aunque más tarde se les brinde a los primero experiencias enriquecidas, es posible que aunque se revierta el estado de carencia de la niñez, no lleguen a realizar jamás la totalidad del potencial cognoscitivo.
  1. DESARROLLO SOCIAL
  2. En todas las culturas los infantes desarrollan un intenso amor infantil o apego que les mantiene unidos a sus padres y posibilita la supervivencia de nuestra especie. No es, pues, nada sorprendente que, de todas las respuestas sociales tempranas (amor, miedo, agresión), la primera y mayor sea el vínculo amoroso.
Orígenes del apego o vínculo afectivo
            Contacto. Hasta hace poco, se consideraba que el apego era una manera de aprender a amar a quienes gratifican nuestras necesidades biológicas, pero este tipo de análisis resulta incompleto.
La mejor demostración de que era incompleto nació de un descubrimiento casual cuyo objetivo era hacer un estudio del aprendizaje en simios, en el cual se metió en jaulas a cada bebé simio con una manta, que instintivamente identificaron son la figura materna. Cuando se las retiraban para lavarla, los simios daban muestras de gran desconsuelo. Pero Harlow advirtió muy pronto que el apego a la manta contradecía la idea de que el apego se deriva de la asociación con la comida.
Este postulado se demostró con otro experimento más convincente en el que se ponían dos madres artificiales dentro de la jaula, una un cilindro desnudo de alambre con cabeza de madera y una mamadera y la otra un cilindro recubierto de tela afelpada pero sin mamadera, comprobando que la segunda “madre” era la preferida por los simios por ser más acogedora.
Familiaridad. Los infantes prefieren los rostros y objetos con los que se han familiarizado. Algunos animales como el pollito o el patito seguirán sólo al primer ser semoviente con el que entren el contacto. Este rígido proceso de apego se conoce como imprinting, y es muy difícil revertirlo. Los simios y los humanos (animales que no saben andar cuando nacen), no evidencian períodos tan críticos ni tan bien definidos, pero si a un simio le aislas los seis primeros meses de vida (que corresponde a los dos primeros años de un niño) luego tienen dificultades para apegarse y para mantener relaciones con otros simios de la misma edad.
Simpatía parental. Colocados en un salón de juegos, los niños peden evidenciar:
§         Apego con seguridad: juega con felicidad en presencia de la madre y exploran el nuevo ámbito y cuando se retira la madre el niño queda desconsolado. A su regreso, busca su contacto.
§         Apego con inseguridad: son menos propensos a explorar el lugar y si ella se va se ponen a gritar. Cuando regresan se muestran indiferentes y hasta hostiles hacia ella.
Esto se debe a las diferencias innatas y también a la conducta materna, las madres sensibles que demuestran simpatía e interés suelen tener hijos firmemente apegados, en cambio las madres insensibles, suelen tener hijos cuyo apego va evidenciando fallas.
Las madres son las que suelen tender a asumir más responsabilidad por el cuidado de su hijo, pero estudios realizados observando a padres demuestran que estos pueden llegar a mostrar el mismo interés. Sin embargo, sí que existen diferencias en el modo de interactuar con el niño, así los padres tienden a sonreírles menos,  a jugar con ellos más que a cuidarlo… En caso de que sólo sea criado por el padre esta interacción cambia y se parece más a la que pueden tener las madres con los infantes. Por último cabe resaltar que aquellos niños cuyo padre ha compartido con la madre los cuidados, se muestran más seguros cuando se les deja con una persona extraña, y ellos a la vez tienen más sensibilidad para con el hijo y se sienten padres más competentes.
Efectos del apego
Tres estudios han arrojado luz sobre los efectos del apego temprano:
  1. Privación de los apegos sociales: Los niños criados en hospicios o encerrados en una casa en una situación de negligencia, son seres retraídos, asustadizos, reticentes a hablar. Si son adoptados normalmente progresan con rapidez, especialmente si en el período anterior estuvieron en contacto con niños. A menudo quedan cicatrices. Es un hecho que los padres que maltratan a sus hijos suele haber sido maltratados a su vez durante su niñez, y además también se ha comprobado que los niños malqueridos persisten en recurrir y aferrarse a sus malos progenitores y vuelven a ellos insistentemente después de cada episodio negativo.
  2. Perturbación o ruptura de los apegos sociales: Si se separa a un niño de sus padres, aunque sea por descuido o maltrato, en poco tiempo se vuelven agitados, retraídos y desesperados, sin embargo parece ser que logran superar este estado de desconsuelo si se les coloca en un medio mas positivo y estable. Aun cuando las adopciones verificadas en edades ulteriores pueden resultar más perturbadoras, parece ser que la mayoría de los niños de un año de edad pueden elaborar nuevos apegos sin que queden cicatrices emocionales.
  3. El apego con seguridad vs. el apego con inseguridad: El tipo de apego infantil predice la competencia social posterior. Los niños entre los 12 y 18 meses fuertemente apegados que usan a su madre como base de aprendizaje y recurren a ella en situaciones de desconsuelo, muestran una mayor madurez a los 2 o 3 años. Son mas extrovertidos, simpáticos entusiastas y perseverantes. También hay psicólogos que defienden que esto no se deriva de los efectos del cuidado materno temprano, sino de un trato continuo y atento.
Un niño tendrá el pico más alto de angustia experimentada al separarse de sus padres en la primera mitad de su segundo año de vida, y esto luego ira declinando. Uno de los motivos es el advenimiento del lenguaje que le permite comunicarse con extraños más fácilmente, y que el amor por la madre se va aflojando algo, hecho que le permite abrirse y moverse por el mundo
Puede decirse que mucho del ciclo vital  se resume en sólo dos realidades: apego y separación

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