Cómo no abandonar a los mayores (I): el centro de día

September 14, 2006

Mucha gente piensa que los centros de día y las residencias para la tercera edad solamente sirven para "deshacerse" de los mayores. Lamentablemente, hay personas que meten a sus ancianos en residencias para no tener que hacerse cargo de ellos, de forma egoísta. Sin embargo, la mayor parte de las veces estos centros son la única salida posible para familias en las que todos los miembros trabajan, e incluso son las mejores opciones para evitar el avance de enfermedades con la consiguiente disminución de independencia en las atividades de la vida diaria. Hoy os comentaré las características de los centros de día.

En los centros de día el anciano realizará, bajo estricto control médico, actividades de rehabilitación guiadas por terapeutas ocupacionales y fisioterapeutas, tales como gimnasia, actividades mentales (fortalecer la memoria, el lenguaje…), manualidades, apoyo social al enfermo y a su familia, etc. Además,éstos profesionales sanitarios podrán diseñar objetos que faciliten la vida a las personas con alguna deficiencia motora. El mayor no estará solo durante gran parte del día, mientras su familia (en especial el cidador primario) descansa o realzia otras actividades). Tras comer en el centro de día, pasará el resto de la jornada con su familia. Si se establece una buena comunicación entre los responsables del centro y la familia, nos podremos adelantar a fuuras complicaciones en las enfermedades que sufran nuestros ancianos, tales como avances en Alzheimer, complicaciones motoras, etc, pues en muchos casos estas complicaciones se aprecian con un correcto seguimiento médico antes de que aparezcan con toda su fuerza.

Los centros de día pueden ser tanto públicos como privados. En el caso de Madrid, para solicitar un centro de día público has de dirigirte al centro de asuntos sociales de tu distrito, donde te informarán de forma completa.

Alzheimer: viviendo sin recuerdos

September 2, 2006

La enfermedad de Alzheimer es una patología crónica y degenerativa de etiología (causa) todavía no clara. Probablemente se deba a la acumulación de una proteína en el cerebro, formando placas que contribuyen a la degeneración de los sistemas corticales del Sistema Nervioso Central. Su instauración y avance son progresivos, generando tres etapas diferenciadas, aunque a su vez solapadas, de duración variable en función del avance de la enfermedad en el paciente:

FASE INICIAL: el paciente olvida nombres, palabras, presenta un déficit en la concentración y cambios en la personalidad, así como fallos de memoria. La detección precoz de la enfermedad es muy importante, pues es fundamental para paliar el avance de la misma. Se recomienda asistencia al centro de salud para valoración facultativa en caso de detectar en una persona mayor de 60-65 años fallos habituales de memoria, cambios en la conducta u otros síntomas relatados.

FASE INTERMEDIA: el enfermo no solo tiene fallos en la memoria inmediata, sino también comienza a tenerlos en la memoria remota, olvidadndo su pasado. Comienza a olvidar el grado de parentesco que le une a sus familiares, así como sus nombres. Las dificultades en el movimiento son cada vez más notable, siendo típicos de esta fase tropezones y caídas. Las tareas cognitivas complejas son imposibles de realizar para el enfermo. Desorientación en el espacio y el tiempo (pueden perderse al realziar sus paseos cotidianos), y deterioro del lenguaje. Es habitual la repetición de esquemas al hablar (contestan siempre lo mismo ante una pregunta, hablan siempre de los mismos temas…). Problemas con los horarios habituales, con el sueño y a la hora de comer. Es un momento muy duro para el paciente, pues es consciente de que día a día disminuyen sus facultades. Más adelante, ante un hecho que le provoca tristeza o cualquier otro sentimeinto puede mantener ese sentimiento habiendo olvidado su causa.

FASE TERMINAL: se agudiza la desorientación del enfermo, que, incluso, no reconoce a sus familiares ni al "cuidador primario" (persona que se hace cargo habitualmente de los cuidades del enfermo). Paulatinamente aumentan las dificultades motoras (desde caminar hasta comer) y cognitivas (memoria, reconocimiento de situaciones, cómo vestirse…), hasta llegar a la total dependencia en las actvidades de la vida daria.

El diagnóstico de esta enfermedad es complicado, puesto que en sus síntomas iniciales se puede confundir con otro tipo de demencias o de trastornos. El médico de atención primaria ha de valorar al paciente y, en su caso, derivarle al especialista correspondiente. En imágenes de escáner o resonancia magnética es apreciable la degeneración del cerebro.

No hay ningún tratamiento actualmente que "cure" esta enfermedad. Se emplean análogos de neurotransmisores y otras sustancias que intervienen en el Sistema Nervioso Central con el objetivo de frenar el avance de esta enfermedad, aunque el paciente seguirá empeorando en su situación. El mejor tratamiento es un buen ambiente familiar, apoyo y compañía al cuidador primario y asistencia a centros sanitarios donde el enfermo pueda realizar actividades motores y cognitivas guiado por personal cualificado (centro de día, residencias…).

Más información acerca de la enfermedad en:

- Portal de Alzherimer de españa: http://www.alzheimer-online.org/

- Asociación de Familiares de enfermos de Alzheimer: http://www.afal.es/